Mira lo que tenemos

Hace tiempo que me insisten en que vuelva a escribir…

Este blog nació como una obligación en la carrera de Periodismo y se fue convirtiendo en una necesidad. «Escoger un tema que os guste y escribid sobre ello». Yo elegí la pesca, podría haber escogido cualquier otro deporte porque es algo que me encanta, pero esta siempre ha ido ligada a mí. Y más que por pasión, creo que decidí escribir sobre ello porque pesca siempre ha significado familia, estar cerca de ellos, disfrutar con ellos; una salida con mis primos y tíos, estar a solas con mi padre o volver a sacar a mi abuelo de casa después de varios años sin pisar la calle.

Con el tiempo te das cuenta, y yo lo tengo claro desde hace mucho, ¿lo que más me gusta? Mi familia, encontrar cualquier excusa para estar cerca de ellos.

Un par de meses atrás, nos juntamos gran parte de las mujeres de la familia para ir al concierto de Melendi en Madrid. La mitad no se sabían ni diez canciones, pero no se trataba de ir a ver a Melendi (que nos encanta) lo significativo de ese momento fue que nos juntamos y nos habría sobrado el concierto porque las conversaciones y las risas lo monopolizaban todo.

Estando allí, con el primer botellín en la mano, las madres presumían de hijos y sobrinos, no por los logros, sino por valores y educación. «Mira lo que tenemos» y, con esas cuatro palabras y los cruces de miradas, no hizo falta decir más.

Todos sabemos lo que tenemos, pero yo sí creo que hace falta decir mucho más, porque siempre son ellos los que presumen aunque somos nosotros los que tenemos más motivos para estar orgullosos de nuestros padres y tíos.

Si somos la familia que somos a día de hoy es gracias a ellos. Cuesta escribir sin derramar más de una lágrima. No somos de decirnos lo que nos queremos o nos echamos de menos pero tampoco creo que haga falta porque cuando nos volvemos a ver, sea después de poco o mucho tiempo los besos, abrazos y la alegría hablan por sí solos.

Familia

Y no siempre todo son risas, recientemente hemos sufrido una pérdida. Era primo, sobrino, hijo y nieto, quien ponía la música a nuestras fiestas, una parte de nosotros. Ya no está, pero seguirá siempre presente a través de todos.

Y, en una situación tan dolorosa como esta, siento todavía más orgullo de la familia que somos y los padres que tenemos. Esos que siempre hacen un hueco en sus planes para organizar una comida en familia; esos que son los primeros en pedir un botellín y los últimos en quitarse los tacones; esos que siempre, siempre están cuando se les necesita y, todavía más, cuando crees que puedes con todo. Y esos mismos que son los primeros en acudir tras una llamada que nadie esperaba, los que aguantan dos días pañuelo en mano y los que cargan en su hombro el dolor y la unión de la familia. Los primeros y últimos en las buenas y en las malas.

Creo que todos sabemos la suerte que tenemos; precisamente hoy mi hermana, después de pasar el fin de semana casi todos juntos en una casa rural, compartía una imagen en Instagram con el texto «Ojalá todo el mundo tuviera la suerte de tener una familia como la nuestra». Lo llamamos suerte pero la suerte no se busca, no conlleva sacrificio ni tiempo, y esto que hemos conseguido es el fruto del sacrificio de unos padres que siempre han puesto por delante a la familia, que nos han inculcado unos valores y educación ejemplar, que nos han hecho la vida fácil y han sido un ejemplo a seguir.

Nunca una matrícula de honor en los estudios, una medalla en una competición o un puesto de trabajo reconocido podrán equipararse a todo lo que habéis hecho, hacéis y haréis por y para esta familia. Y si a día de hoy podéis gritar y presumir del «mira lo que tenemos» es gracias a todo ello.

Hoy, que tan de moda está presumir de seguidores en las redes y tan olvidado hacerlo de la familia, quiero escribir que ellos son mi mayor orgullo, todavía más después de un fin de semana en el que estoy segura que todos lo hemos gritado en cada mirada, cada canción o cada abrazo.

GRACIAS ❤️

Sentir

¿Se puede disfrutar de algo desde los ojos de otra persona?

Ocho meses han pasado desde que escribí por última vez en el blog. Un tiempo en el que han pasado muchas cosas en la vida de esta pescadora. Muchas y buenas; muchas que se resumen en una persona.

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Viernes

Primera visita al traumatólogo, un día más, un día menos. Mientras tanto disfrutaré viendo a los demás, aprendiendo y mejorando.

Segundo día del verano, ese que parecía que no iba a llegar, ese que alegra a cualquiera, ese que es sinónimo de pesca.

Tercer mes de desveda, o lo que es lo mismo, 83 días en los que poder pisar el río caña en mano. De todos ellos solo he aprovechado dos, en los cuales, la lluvia, que no nos ha dado tregua, fue una invitada más. Sigue leyendo «Viernes»

La pesca es…

Medio otoño y un invierno esperando, compartiendo con otros apasionados de la pesca las ganas de empezar una nueva temporada. Las ganas y el temor a no saber qué pasará, la impotencia de no poder hacer nada ante el deseo de algunos grupos políticos de prohibir la pesca. Un deseo que si lo invirtiesen en lo contrario, en preocuparse por nuestros ríos, por una gestión responsable de los espacios de pesca y todo lo que ello conlleva harían de España un paraíso para pescadores de todo el mundo. Sigue leyendo «La pesca es…»

Responsabilidad de todos

Pocos ríos he pisado este años, falta de tiempo, falta de agua e, incluso, falta de ganas. Están acabando con la pesca, más deprisa de lo que muchos creíamos: leyes absurdas, inactividad por parte de las Administraciones, cero protección hacia los ríos y sus especies… Y por si fuera poco, en esa degradación de los ríos, contribuyen quienes más deberían protegerlos, los pescadores. Sigue leyendo «Responsabilidad de todos»